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Las orquideas y sus cuidados

Las orquideas y sus cuidados

Mucha gente piensa que las orquídeas son difíciles de cuidar, y más en concreto, hacer que florezcan otra vez después de que han perdido las primeras flores. No olvidemos que hay muchas variedades de orquídeas, cada una con sus cuidados específicos, y por lo tanto es difícil aconsejar de forma general sobre los cuiadados estas bellas plantas.

Sin embargo hay unos tipos de orquídeas que son más fáciles de cuidar, como por ejemplo las Cymbidium, Phalaenopsis, Cattleya y Dendrobium. Estas son las más recomendables si quieres comenzar a tener orquídeas en casa.

Iluminación

Como norma general, todas las orquídeas requieren de un lugar bien iluminado, pero sin que el sol les dé la luz directamente. Sólo las variedades Vanda y Cymbidium pueden admitir el sol directo, aunque es mejor evitarlo en las horas centrales del día. Dentro de casa, las orquideas deben estar cerca de las ventanas, siendo preferible la orientación sur. Con unas 4 o 5 horas diarias de luz solar es más que suficiente para las orquídeas. Esto lo podemos comprobar fácilmente en el color de las hojas; si tienen un tono verde oliva, quiere decir que la orquídea está recibiendo el aporte de luz adecuado. Si el color de las hojas oscurece quiere decir que la orquídea tiene una luminosidad escasa; y por el contrario, si hay exceso de luz (o sol directo) las hojas tenderán a amarillear.

Humedad

La humedad de la orquídea es un factor muy importante. Conseguir un ambiente húmedo en casa puede ser una de las mayores dificultades con nos podemos encontrar.

En general, las orquídeas necesitan bastante humedad ambiental, la mayoría de ellas por encima del 40%. El aire acondicionado y la calefacción de nuestra casa pueden ser los motivos por los que nuestra orquídea no salga adelante. Es recomendable poner recipientes con agua próximos a las plantas y pulverizar las hojas y raíces habitualmente, nunca las flores directamente.

Otra solución muy buena es colocar pequeñas piedrecitas o guijarros en la base de las macetas, a modo de drenaje, para que retengan agua pero sin llegar a entrar en contacto con las raíces.

También podemos echar mano de los vaporizadores manuales. Sobre todo en verano, la orquídea nos agracederá que la vaporicemos de vez en cuando.

Po último, cabe la posibilidad de utilizar un humidificador electrónico, con el que podemos establecer un nivel de humedad o usarlo junto con un temporizador para hacerlo funcionar sólo en determinados momentos del día.

Ubicación

Las orquídeas no toleran los ambientes cerrados o contaminados, con poco oxigeno o mucho humo de tabaco. Es conveniente tenerlas en un ambiente aireado, pero sin corrientes de aire directas, que son perjudiciales para sus flores y capullos.

Pero claro, si nos aseguramos una ventilación correcta el nivel de humedad se reduce. Aún así es preferible abrir alguna ventana puntualmente que no hacerlo para mantener el grado de humedad. Un ambiente contaminado con un nivel alto de humedad y temperatura favorece la aparición de hongos, bacterias y virus.

Temperatura

La temperatura ideal de las orquídeas varía según la especie; pero por norma general todas las orquídeas, al ser plantas tropicales, necesitan calor. Las temperaturas óptimas serían entre 10 grados de mínima y 28 de máxima.

Hay que tener en cuenta que a mayor temperatura deberemos aumentar el nivel de humedad para compensar la deshidratación.

Muchas variedades de orquídeas necesitan una diferencia de temperatura entre el día y la noche de 10 grados o más para estimular la floración. Para ello podemos abrir alguna ventana por la noche para reducir la temperatura, sin llegar a los límites mínimos antes comentados. 

Tipos de tierra

Las orquídeas requieren de un sustrato que favorezca el drenaje, ligero y bien aireado. Si hay algo que les vaya mal a estas plantas es el encharcamiento del agua. Si el drenaje no es bueno y la tierra no está bien aireada, las raíces de la orquídea pueden pudrirse con facilidad y ocasionar la muerte de la planta.

Lo mejor es usar los sustratos especiales para orquídeas, que se comercializan en floristerías. Estos sustratos se componen de una base de corteza de pino o abeto al que se le añaden diferentes materiales, como el esfagno (tipo de musgo), fibra de coco, fibra de osmunda (hecha de las raíces de la planta). No utilizar nunca tierra vegetal. 

Como regar las orquídeas

No es bueno regar las orquídeas con cualquier agua que tengamos a nuestro alcance. Normalmente el agua corriente que sale del grifo de casa presenta una alta dureza, cloro, elevado ph y otros componentes que la hacen altamente perjudicial. Recordemos que en su hábitat natural las aguas suelen ser muy blandas y exentas de aditivos.

Para regar nuestras orquídeas deberemos usar agua blanda, baja en sales minerales, calcio, sodio, etc. Es bueno utilizar aguas embotelladas. No obstante, si tenemos muchas plantas, una buena opción es instalar un equipo de filtrado de agua por osmosis inversa. Hoy en día hay diferentes modelos a precios muy asequibles. Este tipo de filtrado nos asegura poca dureza, una corrección del ph, eliminación del cloro y partículas pesadas.

La planta se debe regar moderadamente y se debe dejar secar el sustrato entre riegos. El agua estancada es fatal, produce asfixia en la planta y terminan pudriéndose las raíces. Las orquídeas pueden soportar mejor periodos de sequía que el exceso de agua. También es importante utilizarla a temperatura ambiente.

Otra forma de regar nuestras orquídeas, es sumergirlas en un recipiente lleno de durante unos 10 minutos para que la planta absorba el agua que necesite, y luego retirarla.

Como abonar las orquideas

En las floristerías existen abonos especiales para orquídeas que deberemos utilizar según las dosis indicadas, ya que un exceso de abono quemaría las raíces y mataría la orquídea. Es importante abonar la orquídea con el sustrato húmedo, ya que hacerlo con el sustrato seco puede causar la acumulación de minerales y nutrientes.

Se pueden abonar las orquídeas de dos formas diferentes. El primero es incorporando el abono disuelto en el agua de riego y proceder según las indicaciones antes indicadas. El segundo es añadiendo el abono en el agua de las vaporaciones, pues las orquídeas también absorben los nutrientes a través de las hojas.

Podar las orquídeas

Una vez finalizada la floración de la orquídea podemos podar las varas florales o bien dejar que la planta de forma natural siga creciendo. En este último caso la planta seguirá desarrollándose a través de estas varas sin flores para sacar nuevas ramificaciones.

Al podar favorecemos una nueva floración. Para hacer la poda contaremos desde donde nacieron las flores hacia la base tres o cuatro nudos y cortaremos por encima de uno de ellos. Haremos un corte limpio y transversal con una tijera de podar o navaja.

También existe la posibilidad de cortar la vara en su zona media y justo por encima de un nudo. De esta manera se facilita la formación de un nuevo brote floral o de un “keiki”. Los keiki son pequeños brotes que no derivan en flores sino en una planta idéntica a la madre. Es uno de los métodos de reproducción de algunas orquídeas.

Como trasplantar una orquídea

Es bueno trasplantar la orquídea cada 1 o 2 años, únicamente para renovar el sustrato. No hace falta aumentar el tamaño de la maceta a menos que queramos el desarrollo de otros bulbos.

Normalmente, las raíces viven bien en recipientes pequeños, aunque estén un poco apretadas. De hecho, esto puede estimular la floración. Pero hay 3 situaciones en las que es recomendable realizar un trasplante:

1. La maceta o recipiente se ha quedado muy pequeño y las raíces empiezan a salir fuera del recipiente en la parte superior o en el fondo aprovechando los agujeros de drenaje. Debemos buscar un recipiente ligeramente mayor al original, pero respetando sus características, es decir, si el recipiente era transparente, así deberá ser el nuevo.

2. El sustrato se ha compactado y no drena bien por lo que retiene agua y pueden pudrirse las raices.

3. La planta está infectada por hongos y observamos deterioro de las, pasan del color verde a uno pardo u oscuro.

El mejor momento para el trasplante es en el período de reposo, justo después de la floración. No efectuar el trasplante durante la floración ya que una alteración brusca de las condiciones ambientales durante este período puede provocar la caída de las flores.

El sustrato de la planta a trasplantar debe estar ligeramente humedecido para poder arrastrar las raíces con mayor facilidad y sin provocar su rotura. Una vez sacada la planta, elimine mediante corte las raíces en mal estado o muertas. El nuevo envase debe estar limpio y desinfectado previamente con fungicidas. También podemos aplicar el fungicida sobre los cortes que hayamos hecho en las raíces en mal estado.

Podemos colocar en el fondo del nuevo recipiente unas piedrecitas o guijarros para facilitar drenaje; y luego el nuevo sustrato, sin compactar, que quede ligero. Recuerda que no debes utilizar nunca tierra vegetal u de otro tipo que no sea el específico para orquídeas.

Si en el trasplante hemos eliminado o cortado raíces, se recomienda no regar inmediatamente al estar las heridas todavía abiertas. Lo ideal es dejar unos días la planta en reposo y que las heridas se cierren antes de proceder a su regado. Esto puede evitarnos problemas de infecciones.

Recipientes

Las macetas o recipientes más adecuados para las orquídeas son aquellos que son transparentes o traslúcidos (metacrilato, plástico o cristal). De esta forma aseguramos que llegue a sus raíces la mayor cantidad de luz posible. Recordemos que las raíces de estas plantas efectúan también la fotosíntesis y es conveniente que no estén en recipientes opacos. Esta recomendación es aplicable para las Phalaenosis y las Vandas.

El resto de especies de orquídeas suelen adaptarse a recipientes opacos. En todo caso se desaconseja que las raíces estén en contacto directo con la cerámica. El motivo es que la cerámica es muy porosa y eso facilita la retención de las diferentes sales disueltas en el agua (abono) pudiendo afectar con el tiempo a las raíces. Por tanto, disponga un recipiente no poroso con buen drenaje (agujeros grandes o numerosos en el fondo) y luego, si lo desea puede introducirlo en un tiesto decorativo de cerámica en el que hemos colocado en el fondo unas pequeñas piedrecitas.

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